Freud predicó que los chistes revelaban el inconsciente. He estado Derridiano últimamente, para la desgracia de mi inclinación más empirista lógica. Freud fue el clérigo de los chistes y Derrida el amo de la polifonía, así que, a modo de homenaje a ellos, me entrego hoy a la (real) deconstrucción y la diferancia

Hay un chiste famoso, de esos que se dice que son “del año del caldo”. Tal chiste sentencia de la siguiente manera: “si en México no hubiera tacos sería un país destacado”. Por lo regular no es un chiste que cause especial gracia. Es más bien un chiste malo.

Pero ¿Qué es “destacar”? ¿Qué significa? ¿Cuál es su ser, o en su defecto su no-ser? Ese chiste, como el albur, parece hacer gala del doble sentido más refinado y de una polifonía propia de la travesura más generalizada en la cultura mexicana. La polisemia, el encontrar los múltiples sentidos de una frase, parece haberse ido perdiendo más y más con el paso de las generaciones, y del impacto del humor anglosajón, que ha resultado en una hispanización del mismo. Error garrafal, según aquellos que aceptamos la tesis de que existen expresiones intraducibles de una lengua a otra; in-recodificables.

¿Qué es des-tacar? Redundo. Es interesante el significado yuxtapuesto, el doble sentido de la palabra “destacado”. En un primer sentido, el más habitual, según observo, es el juego de palabras entre el taco y el destacado. Destacar es hacerse notar, vaya, refleja un estatus o un prestigio dispar entre dos entes. Es decir, es una distinción, una diferencia jerarquizada del “resto” (tal cual, del residuo, de las sobras). En un segundo momento, se juega con el prefijo “Des-”: (des)pués, (des)hacer, (des)equilibrar, (des)puntar, (des)habitar, (des)aparecer. El prefijo “des-” denota un retorno, una perdida, es una negación, una inversión de un estado previo. Destacar, es pues, negar el taco, quitarlo.

Lo interesante del caso es que destacar en un sentido primero y en un sentido segundo, revela que esa división es artificial. Decir que “destaca el que destaca” no resulta tautológico.

¿Y si el taco es una metonimia, incluso en el marco textual del chiste? Recurro a otra expresión popular, sobre todo empleada por los mendigos, o “donatarios” para interpelar a alguien a darte una limosna: “es para llevarme un taco a la boca”. Encuentro gran similitud con las expresiones: “poner el pan sobre la meca” y “(com)partir el pan”. La función significativa del taco es la misma a la del pan; refiere a una comida, al alimento, a nutrirse, a alimentarse, a no pasar hambre. Pan y taco son una metonimia. El taco a veces es un taco (así como Freud Dijo: “un cigarro a veces es un cigarro”).

Es decir que destacar es quitar el taco, es quitar la comida. Quitar el taco es, dar, en cierto modo. El que quita la comida es dador de hambre.

Así, pues, es interesante destacar el sentido aparentemente oculto en la polisemia de un chiste sin culpa (es decir, un chiste inocente). Una traducción poco elegante, sin la gracia de la oración original, sería: “si en México te quitaran la comida México sería un país que te quita la comida”. Nuevamente, esto no sería propiamente tautológico. No lo es porque en significante “destacado” conviven los dos sentidos antes dichos: quitar el taco y resaltar, haciéndose notar.

Esto me lleva a la mentalidad de tiburón, o a ese “emprendedurismo” más rapaz y desbocado, el signo digno del mercado esclavizado, llamado paradójicamente “libre mercado”. Ciertamente el destacar es algo propio de esta ideología, es algo propio de la competencia en el libre (del) mercado. Se resalta entre los competidores. Gana el “plus”, el “más”… gana la ganancia y gana el ganador. Quien emprende compite, y se ofrece como ofrenda al Di(os)nero y a la racionalidad técnico-instrumental. No obstante, al competir, se gana o se pierde, pero no las dos. Para ganar otro debe perder. Incluso, la mismísima escuela austriaca de economía, los más acérrimos enemigos de Marx durante los años de guerra fría, reconoció en el corpus de su teorización la misma naturaleza de la competencia en el mercado. Pero incluso, para volver con las frases populares, Quico dijo alguna vez al Chavo: “tú ganaste o yo perdí”. El Chavo contestó: “si es lo mismo menso”.

Dicho chiste, enunciado cuando lo enunciamos, sin darnos cuenta, parece ser ni una apología ni una sutil crítica, sino una mera sugerencia sobre el rapaz despojo material de los Otros para el beneficio de los unos. Resalta, o se hace notar, el que quita la comida, el que quita el taco, el que destaca. Se destaca el que se destaca si, y solo si, quita el taco. Por eso no es un pleonasmo o una tautología el decir que destaca el que destaca.

Pero ¿Qué ocurre con “México”? Ese elemento secularizado de la oración hasta ahora. Si México es “x” sería un país “y”. Precisamente el caso de México es una realidad sui generis. Al plantear que México “sería y” si “x” existiera, implica que “x” es la condición de posibilidad de “y”. Si México “sería si” es porque “aún no es”. La misma frase expresa que México no es algo, y ese algo es “ser destacado”. Si tomamos el “destacado” como significante con dos significados yuxtapuestos, significaría que: 1) México no resalta ni sobresale entre un conjunto de países que no son México y 2) En México no se te quita el alimento (el taco o el pan).

De un modo otro se asocia el despojar con el progreso, y a su vez, se plantea que ante la negativa de México de des-pojar no des-taca. El hambre de Otros mantiene y legitíma la gula y el banquete de unos. ¿Acaso encontramos una arraigada idea en el inconsciente colectivo mexicano que puede ser expresada con otros dos “dichos” populares: “el que no es tranza no avanza” y “el que se apendeja se chinga”? Para destacar hay que des-tacar.